Fotógrafo de la Revolución
Los
testimonios gráficos son parte fundamental para contar una historia o
entender –e incluso analizar- un suceso, un proceso social o un
personaje.
Un joven guajiro
(nombre con el cual se llama a los campesinos en Cuba), que venía de
una familia numerosa, su padre trabajó en la escogida del tabaco y él
desde muy pequeño empezó a trabajar en diferentes cosas (vender pan,
limpiar zapatos, incluso en algún momento fue parte de un grupo musical
de mariachis), finalmente tomó como oficio ser fotógrafo en las
rancherías y pueblos de la zona del Escambray. Contaba con 20 años
aproximadamente.
Le tocó
vivir las injusticias, la miseria y la violencia que desató el gobierno
golpista de Fulgencio Batista contra el pueblo cubano. Con el ánimo de
contribuir a terminar con esa situación, se sumó al Movimiento 26 de Julio encabezado por Fidel Castro.
Este joven fotógrafo decidió dejar el oficio y sumarse a la “Columna 8 Ciro Redondo” de Ernesto Che
Guevara en la sierra del Escambray. Junto con otros jóvenes, se enmontó
con la idea de ser guerrillero, pero el Che los regresó a conseguir un
fusil. El joven fotógrafo corrió con otra suerte: el Che al ver la cámara
que le colgaba del cuello, platicó con él sobre la fotografía y su
experiencia como fotógrafo a su paso por México. Lo aceptó en la columna
y lo nombró fotógrafo de la guerrilla. El joven le planteó que él iba para combatir no para tomar fotos; el Che le habló sobre la importancia de contar con un equipo de información y la importancia de la fotografía. El joven aceptó.
Ese joven era Perfecto Romero, quien ahora se acerca a los ochenta años.

A
Perfecto Romero le tocó ser –desde su lente- testigo privilegiado de la
campaña de Las Villas y de la toma de Santa Clara –entre otros eventos-
al mando del Che. Eventos importantes para definir y acelerar la derrota
del ejército batistiano y el triunfo de la Revolución. Compañeros de
armas del Che y analistas colocan estos eventos como la muestra de la
genialidad militar de Ernesto Guevara.

En el video “Perfecto Romero: fotógrafo de la revolución”,
de poco a poco nos narra Romero su vida, desde su infancia hasta la
actualidad. Con una forma de platicar que nos atrapa, vamos conociendo
los eventos que le llevaron a tener el dinero suficiente para comprarse
una cámara, un flash (un electrónico dirá él “en cubano”) y rollos para empezar a tomar fotos a los guajiros de su zona.
Con un tono de ánimo y con gran lucidez, nos lleva por los eventos revolucionarios junto al Che o junto a Camilo Cienfuegos
en la toma de Yaguajay. A la entrada del pueblo de Yaguajay, Camilo
recibió los pertrechos enviados por el Che y saludó a los combatientes
como si fuesen viejos amigos (cuenta Romero: “Era la primera vez que yo lo veía y me trato como si fuésemos viejos amigos”). Es aquí donde tomará una foto icónica de Camilo junto a otros jefes guerrilleros: la imagen de Cienfuegos con su sombrero alón,
con su fusil en la mano, se tomará como modelo para la estatua de
Camilo en la entrada donde se encuentra su memorial y museo, en
Yaguajay.

Aún con
sorpresa narra su asombro al llegar de noche y estar por vez primera en
La Habana: “Yo nunca había visto tantas luces”. Los combatientes de la
columna del Che se instalaban en La Habana ya como parte de algo
anunciado y esperado: el triunfo de la Revolución y la
entrada a la capital de Fidel Castro y sus combatientes, la cual se
produce el 8 de enero de 1959 y de la cual nos da cuenta Perfecto Romero
con sus palabras e imágenes.
Perfecto Romero captó a los comandantes revolucionarios en esos primeros meses de trabajo incesante para organizar un gobierno
al lado de los intereses del pueblo cubano. Podemos apreciar en sus
fotos al Che en labores de la zafra o en reuniones de trabajo, con sus
hijas e hijo en un ambiente de familia; lo mismo podemos ver a Camilo y
al Che muy sonrientes después de haber intercambiado el sombrero alón y
la boina, o a Camilo en el momento en que le cortan el pelo. En gran
cantidad de estas imágenes se les ve sonriendo. Camilo al poco tiempo (a
diez meses del triunfo) va a desaparecer tras un desafortunado viaje en
avioneta.

Hasta un cohete espacial y el despegue de éste al espacio, fotografió Perfecto, al ser designado para registrar el trabajo del cosmonauta cubano Arnaldo Tamayo Méndez, en Cuba y en la URSS, siendo el primer latinoamericano en volar al espacio.
Tuve la
oportunidad de realizar la videograbación –junto con Rudy Cardona- de la
entrevista que Raymundo Reynoso realizó a Perfecto
Romero en La Habana. Luego ya vino el tiempo y trabajo para la postproducción y
edición del material.
Más de 3
horas de plática con Romero quedaron finalmente en una hora y cinco
minutos. Era tan tentador dejar más y más tiempo de la narración de
Perfecto, que de plano fue necesario hacer un ejercicio de ponerse en el
lugar del “futuro espectador” y tratar de ir seleccionando con
mayor rigurosidad lo que quedaría en la edición final; y por otra
parte, cuidar que se mantuviera la coherencia, el ritmo y una narración fluida, me
metió a recorrer cada frase de las experiencias compartidas de Perfecto
Romero. Fue todo un placer, también, realizar un recorrido por buena
parte de la música cubana de los años 50, para musicalizar el video. La
pieza final sí es de un músico, pianista, contemporáneo, más en la línea
del jazz con raíces de ritmos cubanos.
El video “Perfecto Romero: fotógrafo de la revolución” es una narración abierta, sincera y emotiva de una historia de vida. Una historia de la vida de un hombre que se planteó ser fiel a sus convicciones,
poniendo sus saberes y voluntad al servicio de la Revolución y del
proceso de construcción de una sociedad más justa. Es, al mismo tiempo,
una lección de historia de una parte de la
gesta revolucionaria cubana. Ya son 57 años, recién cumplidos este
pasado 1 de enero de 2016, del triunfo de la Revolución cubana.
Alejandro Mosqueda Guadarrama.
Moga Aleko
Alejandro Mosqueda Guadarrama.
Moga Aleko
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